miércoles, 1 de marzo de 2017

Juegos Cooperativos

Una vez finalizada la semana en la que hemos trabajado los juegos cooperativos, será muy enriquecedor para todas y todos que comentéis y aportéis información sobre las sesiones realizadas, así como introducir otras posibles ideas, modificaciones, dinámicas… que posibilitarían un aprendizaje cooperativo.

A continuación os dejo algunas fuentes de información sobre aprendizaje y juegos cooperativos que pueden ayudar a comprender mejor la utilidad y finalidad de este tipo de sesiones.


En los años 90, Terry Orlick introduce los juegos cooperativos en el panorama pedagógico con su obra "Libres para cooperar, libres para crear". Se trata de un recorrido por juegos de diferentes culturas en los que ilustra lo que entonces se consideraba como una alternativa a los juegos caracterizados por una lógica de enfrentamiento. Desde entonces, un número creciente de colectivos y profesionales (como la Peonza) han visto los juegos cooperativos como una alternativa para aprender a jugar con y no contra los otrosUna alternativa interesante, aunque quizá a veces sobrealimentada y sobrevalorada. La pregunta sería: ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar?

El libro "Aprendizaje cooperativo en Educación Física: Fundamentos y aplicaciones prácticas", coordinado por Carlos Velázquez, explica exactamente qué es el aprendizaje cooperativo y cuáles son sus componentes esenciales para poder aplicarlo en la asignatura de Educación Física. Se analizan problemas iniciales que pueden surgir, se generan propuestas y se proponen estructuras de aprendizaje cooperativo, en las que se encuentra la dinámica desarrollada en la segunda sesión práctica (piensa-comparte-actúa).


Los juegos planteados durante las clases se han planteado con la intención de mostrar las posibilidades (y limitaciones) que tienen los juegos cooperativos para enseñar a cooperar.
  • Nos comunicamos siempre y de diversas formas.
  • Hacer posible lo imposible.
  • Hago falta, cuento, soy necesario/a.
  • Pongo cuidado y atención por el compañero/a.
  • Planeamos formas de (intentar) hacerlo.
  • Atiendo, analizo, escucho (si no sé), propongo (si creo que sé).
  • Insisto (hasta cierto punto) más que desisto (a la primera).
  • Confío y proporciono confianza.
  • Siento alegría cuando lo logramos.
  • Siento una (leve y reversible) decepción cuando fracasamos
  • ...
¿Os habéis sentido identificados con alguno de los puntos anteriores?

    Otro de los objetivos en las sesiones ha sido plantear y desarrollar los juegos cooperativos en relación con algunos principios de procedimiento.
    • Aceptar un reto compartido. Objetivo común a conseguir mediante de la participación conjunta y coordinada.
    • Desarrollar la interdependencia: contribución de todas/os y cada una/o de los participantes.
    • Fomentar la no exclusión/eliminación
    • El desarrollo de habilidades sociales, motrices y cognitivas.
    ¿Qué ha ocurrido realmente?

    Muchas cosas se han comentado durante la reflexión final de las clases prácticas: mejoras que deberían tenerse en cuenta según el contexto en el que aplican este tipo de juegos o dinámicas, modificaciones que dificultan/facilitan los juegos o retos, ... ¿se os ocurre algo más?


    13 comentarios:

    1. ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar?
      Esencialmente implican cooperar, lo que no significa aprender a cooperar. Se puede cooperar de una manera ineficiente, inadecuada, irreverente, …, o, todo lo contrario. El margen es amplio. En una persona de esencia inconformista sí que implicará aprender, en la conformista no. Pero depende de la edad, contexto, intencionalidad y ganas.
      Sí que me veo identificado en los puntos mencionados:
      • Nos comunicamos siempre y de diversas formas.
      Ha habido motivación, y buscábamos la eficiencia
      • Hacer posible lo imposible
      Lo difícil lleva tiempo, lo imposible lleva más tiempo. Aquí entra el ser conformista o inconformista. En nuestro grupo buscábamos hacerlo de una manera eficiente intentando salirnos de la normal.
      • Hago falta, cuento, soy necesario.
      En los juegos/pruebas se requería la participación de todos los integrantes para superar el fin
      • Pongo cuidado y atención por el compañero
      Para conseguir superar las pruebas con éxito lo teníamos que conseguir todos. Somos un equipo
      • Planeamos formas de (intentar) hacerlo.
      Había veces que la manera más sencilla era la más eficiente (navaja de Ockham), pero había otras en las que las soluciones aparentemente más elaboradas hacían la resolución más simple.
      • Atiendo, analizo, escucho (si no sé), propongo (si creo que sé)
      Aunque la ciencia sea capaz de dar solucione absolutas éstas no tienen por qué ser las únicas. De la misma manera hacíamos lluvia de ideas sobre la que construíamos y elaborábamos nuestra solución dentro de los requerimientos pedidos.
      • Insisto (hasta cierto punto) más que desisto (a la primera).
      Se dice que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Así, si una persona cree capaz su solución, y tras analizar sus pros y contras, cree que debe ser la elegida, creo que debe insistir (como hicimos). Pero hay que analizar el resto de soluciones para poder comparar y poder elegir de una manera adecuada.
      • Confío y proporciono confianza
      Razonamiento íntimamente ligado con el anterior, si no el mismo probada la eficacia de esa persona en aportar soluciones o por el beneplácito de la duda.
      • Siento alegría cuando lo logramos.
      • Siento una (leve y reversible) decepción cuando fracasamos.
      Creo que es intrínseco a la persona el sentirse bien/alegre cuando se logra un objetivo. E igual que sentimos esa alegría, por contrarios, creo que lo normal es sentir esa decepción al fracasar. Y es reversible porque te superpones, y normalmente lo vuelves a intentar.
      Así que sí, me he sentido identificado con los puntos anteriores.
      Al desarrollar y llevar a cabo los juegos cooperativos dejábamos de ser una unidad individual para ser una unidad colectiva, un equipo, listo para enfrentarse a los retos que se nos proponían. Así, para pensar soluciones las puestas en común es lo más eficiente. Y cooperativo pues para conseguir el objetivo se requería la participación de todos los miembros. Esto provoca una adaptación y adecuación de los integrantes, de sus capacidades, para lograr estos objetivos. Teníamos así una coordinación para aprovechar las características y cualidades de cada uno. Y ésto crea una atmósfera de complicidad entre las unidades individuales de la unidad grupal, y además una complicidad más difícil de conseguir con el lenguaje verbal que mediante la colaboración y cooperación que se llevan a cabo

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    2. ¿Jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar? Desde mi punto de vista, comparto la idea de mi compañero Domingo, no tiene por qué. Es decir, dependerá de la situación, la persona y cual sea la predisposición de esa persona hacia el juego.

      Respecto a la práctica realizada en clase, los retos cooperativos con el grupo de compañeros/as si me han ayudado a trabajar todos los puntos expuestos como objetivos de la práctica. Por tanto, para mí la práctica ha sido un éxito. Por destacar alguno me ha parecido vital para la consecución de los retos: la comunicación entre compañeros. Es decir, el hablar, pero también el escuchar, pues ahí radica el verdadero trabajo cooperativo, en la exposición de la idea para afrontar el reto. En la actitud reflexiva y comprometida con el grupo de aceptar tanto si tu idea ha sido la elegida como si no; o matizar la idea de un compañero para hacerla más completa y, por tanto, eficaz.

      En conclusión, me ha parecido una práctica ideal para aplicar en cualquier ámbito: escuelas, iniciación deportiva, equipos deportivos, empresas, etc. El valor del trabajo cooperativo va más allá de un simple juego y aunque mediante el juego me parece una magnífica forma de explotarlo. Con ello me refiero que este trabajo sería ideal por ejemplo en sesiones de pre-temporada, para fomentar la cohesión grupal y el trabajo cooperativo de una forma dinámica y divertida.

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    3. A lo largo de estas clases en las que se han planteado diferentes retos cooperativos, hemos visto otro tipo de juegos, diferentes a los que se suelen llevar a cabo de normal en los que se enfrentan y se compite entre jugadores. Particularmente, me han parecido muy peculiares, puesto que se sale de aquellos juegos a los que siempre se ha jugado, ya que necesitas cooperar con los demás compañeros para poder lograr el objetivo común, sin que haya alguien que intente evitarlo.
      Respondiendo a la pregunta ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar?, mi contestación es la siguiente:
      Como bien ha dicho mi compañero, es necesaria la cooperación en este tipo de juegos para poder lograr el objetivo, ya que todos deben poder hacer la tarea correspondiente para lograrlo. Por ello la cooperación y la colaboración entre los jugadores es necesaria si o si. Pero ello no significa que hayan aprendido a cooperar. Es decir, pese a que haya habido una cooperación, puede que solo sea por la necesidad del momento para lograr un objetivo, y una vez conseguido, pueden dejar de hacerlo. En la misma clase donde realizamos los juegos cooperativos, observamos como todos los grupos colaboraron en mayor o menor medida, pero todos lo hicieron. En muchos grupos esa colaboración se llevó a cabo porque pensaban que el objetivo era lograr el mayor número de retos cooperativos posibles, por lo que la cooperación quizá se debió a que ellos mismos creían que iban a competir contra los demás. Es entonces donde vemos que quizá, esta cooperación se pierda en el momento en que ellos mismos se den cuenta que el objetivo no es la competición con otros grupos, sino solamente, lograrlos, sin importar el número. Por lo que mi respuesta es que jugar a este tipo de juegos no implica necesariamente aprender a cooperar, pero en muchos casos, sí que enseña a hacerlo.
      ¿Os habéis sentido identificados con alguno de los puntos anteriores?
      Personalmente sí que me he sentido identificado con muchos de los puntos anteriormente mencionados. Por ello voy a destacar el punto que dice nos comunicamos y de diferentes formas. A lo largo de los retos nos hemos tenido que comunicar necesariamente para poder lograr el objetivo. Por ello la comunicación en este tipo de actividades para a un plano principal. Además, esta comunicación debe ser respetuosa con los demás, aportando ideas para poder solucionar los retos, sin despreciar una idea de un compañero, aunque no guste o no sea viable, siempre puede resultar útil.
      Pongo cuidado y atención por el compañero es otro punto muy importante en mi caso y que está muy relacionado con el anterior. Ya que para poder lograr los objetivos que se nos presentan, a veces hay que estar pendiente de los demás para ayudarlos cuando lo necesitan. Esto sucede cuando los ves con dificultades en la tarea y podrías darle una serie de pautas para que lo hiciese de forma correcta, siempre y cuando sea respetuosamente con él.

      Tras analizar y comprender este tipo de tareas y juegos gracias a su puesta en práctica en clase, puedo concluir que son muy importantes para el aprendizaje de la cooperación, siempre y cuando el profesional que este supervisándolo sepa lo que está haciendo y como lo está haciendo, para que sea más eficaz.

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    5. - La semana pasada hicimos la práctica de los juegos cooperativos, en la cual nos dividimos por grupos y fuimos intentando superar una serie de retos en cada una de las postas que nos indicó Elena. Algunos retos eran más difíciles que otros, pero todos tenían una cosa en común, y era que para superarlos todo el grupo debía cooperar, y si alguien se equivocaba, hacía que todo el grupo se equivocara. Por tanto, fue necesario poner cada uno lo mejor de sí mismo según el rol que le había tocado. En mi caso fue el rol de animador, y no fue nada fácil cumplir mi función. Hubo un momento en el cual el equipo se desestabilizó y me fue muy complicado tratar de animar a mis compañeros. En general todos los del grupo somos amigos y nos llevamos bien, pero en el momento que la idea de uno contradice a la de otro empiezan los problemas por saber quién de los dos tiene la razón. Así ocurrió durante el reto de la cuerda, que para nosotros fue uno de los más difíciles, ya sea por falta de concentración o de motivación. Cada uno propuso una idea diferente de realizar el ejercicio, y por tanto surgió el conflicto de manera muy rápida. Al final conseguimos superar el reto, pero nos costó alrededor de 7 intentos. El único reto que nos fue imposible de superar fue el reto de transportar el aro, ya que ninguno teníamos idea de cómo hacerlo, y eso hizo que perdiéramos el control y que gastáramos muchos intentos sin obtener ningún resultado. Los retos en los que más cómodos estuvimos fueron el reto de la colchoneta, que nos salió a la primera, ya que ya lo habíamos realizado antes y sabíamos cómo hacerlo, y el de pasar a través de un camino de aritos pequeños, ya que era con diferencia junto con el de la pelota los retos más fáciles. ES curioso como cuando las cosas salen bien a la primera, el grupo está mucho más motivado y con ganas de seguir superando retos. En cambio, cuando no salen las cosas, lo que el grupo quiere principalmente es que termine la clase y que nos vayamos a casa. Porque es el éxito, y la motivación que este produce lo que nos motiva a seguir haciendo algo. Si fracasamos una y otra vez lo más seguro es que nos cansemos de la tarea y tiremos la toalla. Por eso, ya que no estamos solos en este tipo de retos, debemos apoyarnos en nuestros compañeros y cumplir cada uno de nosotros el rol asignado, de tal forma que nos ayudemos los unos a los otros de forma equitativa.

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    6. De forma personal pondría el acento en la inclusión, como aspecto más relevante. Ya que la evidente necesidad del compañer@, como característica intrínseca de la estructura de meta, elimina de facto la percepción de nuestros pares como rivales o adversari@s. Echo que se vivenció en la práctica, ya que tod@s y cada un@, y nuestra participación, constituía condición sine qua non para superar el reto.
      Subjetivamente la experiencia la percibí positiva, en tanto que se alejaba del tan reiterado modelo deportivo tradicional y su lógica de enfrentamiento. Aún así, quizá se echó en falta cierto grado de competición, algo que según Muñoz, Lavega, Serna, et al. (2017) hubiera aumentado positivamente el estado de ánimo del grupo, respecto a la falta de esta.
      http://revistas.um.es/analesps/article/view/analesps.33.1.233301

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    7. Buenos días a tod@s!
      En primer lugar me gustaría comentar que los juegos cooperativos son una alternativa real, tal y como hemos podido comprobar en clase, a los juegos de enfrentamientos aún más en el contexto de la enseñanza primaria y secundaria. Desde mi punto de vista aquellos juegos que aparecen más habitualmente en las guías didácticas de E.F como pueden ser los deportes colectivos de enfrentamiento simultáneo (futbol, baloncesto, balonmano) pueden llevarnos a situaciones no deseadas de exclusión, marginación, falta de implicación, sexismo... más fácilmente por las propias características del juego, es aquí donde entra en juego el papel del docente para tener planificadas posibles soluciones a estos problemas. Pero a donde quiero llegar es a que existe otro tipo de juegos, como son los cooperativos, que llevan implícitos es su propia naturaleza desechar ese tipo de problemas de una forma más natural que los juegos ya mencionados. Cierto es que igualmente es importante el papel del docente para llevar al grupo a conseguir esos objetivos.
      Por tanto no creo que los juegos alternativos de por sí enseñen a cooperar, pero sí crean la situación ambiental para que aflore la cooperación. Será papel del docente llevar a sus alumnos hacia la cooperación y tratar de ayudarles a desechar comportamientos contrarios típicos de la mentalidad a la que la sociedad nos tiene acostumbrados.
      Después de vivenciar las prácticas sobre juegos cooperativos, puedo decir que en todo momento me sentí implicado en la tarea, me sentía partícipe del resultado final ya que era imprescindible mi aportación para conseguir los diferentes retos propuestos. Pero no solo eso, sino que además me preocupaba de que mis compañeros realizaran de forma correcta la tarea e incluso trataba de ayudarles y corregirles para que el resultado final fuera el deseado. Por tanto sentí que estos juegos fomentaban la cohesión grupal, la inclusión, el conocimiento de mis compañeros, la cooperación de cada uno de nosotros, la implicación en la tarea, la imaginación y paralelamente el pensamiento divergente.
      Como conclusión creo muy adecuado y conveniente incorporar al currículum del docente este tipo de sesiones cooperativas en el contexto de la enseñanza (ya que es una edad clave en el desarrollo de la personalidad de los niños), pero yendo más allá creo que sería conveniente aplicar esta metodología en la iniciación deportiva para formar jugadores con una visión más global de su deporte y en el alto rendimiento de deportes colectivos para cohesionar al grupo y aumentar así el sentimiento de identidad hacia el equipo.

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    8. En esta semana trabajamos algo diferente a lo habitual y creo que fue muy útil para todos, ya que vimos que una clase diferente es posible.
      Y digo diferente porque a lo que estamos acostumbrados, tanto en el colegio/instituto como en los deportes extra-escolares ( tanto deporte como actividades) es muy diferente.
      La sociedad en la que vivimos influye mucho en los juegos que se plantean, ya que en lo primero que piensa un niño cuando le están explicando el juego es ''¿Qué tengo que hacer para ganar?'' Lo importante en estos juegos es ganar, ser competitivos, ser mejor que mi ''rival'', hacer todo lo posible para que yo gane y él pierda... Nos ''preparan'' para la sociedad competitiva en la que vivimos, siendo el mejor superando a todos los rivales posibles.

      Sin embargo, otros juegos son posibles y son los que vimos en esta semana. Mediante estos juegos, desde fuera como docentes, podemos ver la personalidad de cada jugador, ya que se crean roles dentro de un mismo grupo de juegos cooperativos; por lo que a la pregunta de si jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar respondería que depende; pues es posible que en un mismo grupo se encuentren dos o más ''líderes'' y que ninguno de ellos quiera cooperar ya que consideran que su forma es la correcta. Sin embargo si estos juegos duraran más de una semana, se hicieran a diario en el colegio, sería necesaria la cooperación para que existiera diversión y creo, que se darían cuentan que cooperando el juego cambia.
      En estos juegos, podemos sentirnos identificados con los puntos citados en la entrada, ya que al final toda la clase (en la mayoría de casos) tiene que realizar bien su parte del juego si quiere lograrse el objetivo. Y esto hace que todos nos sintamos parte de un grupo, nos alegremos si conseguimos el objetivo, nos esforcemos más, nos comuniquemos, aportemos ideas...

      En general creo que la clase salió muy bien, quizás debido a que el grupo y los subgrupos no eran muy grandes; sin embargo como hemos comentado anteriormente, aparecieron unos roles dentro del subgrupo y aquí puede existir un peligro, pues hay gente que se dejaba llevar por el grupo, le decía que tenía que hacer y lo intentaba. Esto si el grupo es muy grande, desde mi punto de vista se dará más, al igual que tendremos más roles repetidos, lo cual puede suponer un problema en el grupo; aunque en parte para eso están estos juegos, para aprender a cooperar en grupo ya sean grupos homogéneos o heterogéneos por lo que me parece una alternativa muy real y muy eficaz tanto en el ámbito escolar, como en el deportivo y laboral.

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    9. La práctica que realizamos sobre juegos cooperativos me ha parecido muy interesante, pues yo nunca había vivenciado una clase de este tipo. Creo que son experiencias muy positivas para los niños, ya que se aprenden valores que son esenciales en la vida cotidiana. Estamos acostumbrados a una lógica de enfrentamiento, donde lo importante siempre es ganar y ser mejor que los demás. Y aunque esto no es del todo negativo, deberíamos de enfocar algunos juegos con otros objetivos, como por ejemplo el aprendizaje cooperativo. Tras realizar esta sesión, me he sentido identificado en algunos puntos de los expuestos arriba. En primer lugar, pude entender que en los juegos que se propusieron no existía el adversario, y aunque lo hubiera no fui consciente de ello. Me limitaba a conseguir el objetivo propuesto (p.ej el juego en el que estábamos todos subidos en un banco sueco y tratábamos de movernos por él en función de la estatura, talla de pie, etc). Además te sientes como un sujeto con importancia y donde tus actos repercuten positiva o negativamente al grupo.
      Por otra parte, pienso que uno de los puntos clave fue la comunicación: cuando estaba permitido hablar era muy sencillo y los objetivos los resolvíamos con facilidad. El problema comienza cuando no se puede hablar. Cuando te dicen que el grupo se tiene que ordenar en función del número de talla y está prohibido hablar ¿Cómo sabes qué número usan los demás? ¿Cómo puedo decir yo mi número de talla al resto? Ahí es donde comienza la comunicación no verbal, en especial el lenguaje por signos.
      En definitiva, ha sido una práctica muy interesante, y convendría enseñar a los niños en base a este tipo de planteamientos metodológicos, ya que tienen muchos puntos a favor de cara al desarrollo cognitivo, emocional y afectivo.

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    11. La práctica de juegos cooperativos nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar?

      Para empezar, sería importancia decir que la cooperación en sí viene dada por la motivación grupal por conseguir un objetivo común o realizar una tarea con éxito, aunque si ésta finalmente no fuera alcanzada no produjera efectos negativos en los miembros del grupo. Desde mi punto de vista, jugar a juegos cooperativos no implica aprender a cooperar, ya que es necesario que exista este tipo de motivación para que se llegue a dicho fin común. En el momento en el que una persona del grupo no se sienta identificada con ese objetivo o fin, perderá toda implicación en el grupo y no habrá cooperación por su parte ya que no estará motivado/a. Digamos que a esa persona ya no le interesaría cooperar con el grupo, trabajar, aportar ideas y conocimientos en beneficio del mismo, y sí lo haría en el momento en que encontrara una motivación para alcanzar ese fin, ya fuera intrínseca o extrínseca. Por esto, cabe mencionar que el vínculo socio-afectivo que los juegos cooperativos o el hecho de cooperar con otras personas establecen puede verse afectado por las motivaciones o intereses de cada uno/a. En este sentido, y en beneficio de los juegos cooperativos, es importante recalcar la ausencia de competición, que sí puede provocar los efectos negativos de los que hablaba antes en la persona y en el propio grupo: gente que se siente mal, otros que actúan con violencia, y la aparición de rencores.

      Por tanto, los juegos cooperativos tratan de no excluir ni humillar al resto, de conseguir diversión sin tener la amenaza de no conseguir el objetivo o la tarea a resolver, y de favorecer un ambiente de aprecio recíproco donde no se mira a la otra como competidora sino como compañera de juego, lo que resultara lleno de placer.

      En cuento a mi experiencia personal, no he perdido la atención durante la sesión, ya que ésta era necesaria para resolver cada actividad de forma eficiente y me he mantenido atento en cada reto para conseguir el objetivo deseado (resolver el reto al primer intento). Respecto a la dificultad de los retos, he de decir que no ha sido excesivamente complicado resolver sus dificultades, más bien diría que fue bastante sencillo cooperar con los compañeros para su resolución. Al terminar los retos, me he quedado con ganas de realizar alguna tarea quizás algo más complicada, ya que en general el nivel de dificultad era bastante asequible. Con esto, he de decir que la sesión ha sido bastante entretenida y he disfrutado de ella.


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    12. Comenzando por la pregunta planteada: ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar? Bajo mi punto de vista: NO. No ya que como ya comenté en anteriores entradas, la predisposición de cada persona a la hora de jugar influye en el desarrollo de la actitud del sujeto en el juego, lo que lleva a una búsqueda de objetivos distinta o un resultado final también diferente.
      En cuanto a la realización de la práctica de este día, me gustó el enfoque solo cooperativo de los juegos, pudiendo superarse las diferentes pruebas solo con la ayuda de los compañeros. Eso nos aleja del ego individual que todos tenemos por ganar, lo que puede generar unos valores que otros juegos pueden no poseer.
      Creo correcto introducir este tipo de juegos desde edades más tempranas, acompañados de sesiones previas de juegos ya vistos en anteriores días, como los juegos de lucha que ayudarán a la desinhibición de los componentes de grupo para una mayor cohesión en las prácticas cooperativas.
      Mi experiencia en el grupo ha sido correcta dada la afinidad con mi grupo, no teniendo ningún problema de comunicación con ellos, pasando un buen rato y discurriendo en cómo superar las pruebas entre todos. Buena experiencia.

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    13. En esta práctica sobre los juegos cooperativos hay una pregunta que destaca sobre todo lo demás y es la siguiente: ¿jugar a juegos cooperativos implica aprender a cooperar? Desde mi punto de vista al no existir un enfrentamiento por lograr el interés personal, sino un intento por lograr un objetivo grupal, se busca lograr el bienestar de todos, lo cual ayuda a la creación de la identidad grupal. Si una persona realiza juegos o actividades cooperativas con frecuencia estará más predispuesto a tener conductas propias de contextos cooperativos y por tanto con mayor probabilidad generará actitudes vinculadas a la cooperación, y estas actitudes a su vez, condicionarán las actuaciones futuras que el alumno tenga. Por eso, una persona que se ve inmersa con frecuencia en situaciones cooperativas, desarrollará conductas solidarias, de ayuda, de apoyo… las cuales generarán actitudes vinculadas a la cooperación que se alargaran en su forma de vida. En conclusión, esta pregunta es más compleja de lo que parece, ya que a mi parecer jugar a juegos cooperativos implicara aprender a cooperar según la cantidad de veces que lo hagas, si la proporción de juegos cooperativos que realizamos es mayor a la de juegos competitivos seguramente aprendamos a cooperar. En cambio si esto ocurre esporádicamente como una sesión para salir de la rutina diaria no lo haremos.

      En cuanto a la pregunta de: ¿Os habéis sentido identificados con alguno de los puntos anteriores? Me he sentido identificado con bastantes puntos de los anteriores, ya que esta práctica tenía un poco de cada punto, y pienso que si los juegos los hubiéramos hecho estando solo un grupo en clase se hubieran visto incrementados mucho más. Esta opinión viene dada porque al estar todos grupos en clase unos grupos copian las estrategias de otros y se difumina el sentido de cooperación, primando el de competición, ya que todos queríamos ser los primeros en terminar todos los ejercicios.

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